Hoy en el blog de Harmonie abordamos este interesante tema que está en boca de much@s pero cuya respuesta muy poc@s conocen.

En 2010 se publicó el primer estudio que relacionó la meditación con el rejuvenecimiento celular, cuya coautora, Elisabeth Balckburn, recibió el Premio Nobel de Medicina en 2009 por sus trabajos sobre la fisiología de los telómeros y la telomerasa, junto a otros dos grandes científicos americanos. ¿Qué son los telómeros, y la telomerasa? Las cadenas de ADN están protegidas en los extremos por dos tapas, los telómeros, cuya longitud determina la juventud de las células. La telomerasa es la enzima que se encarga de mantener la longitud de los telómeros. Con el paso del tiempo y el padecimiento de enfermedades cardiovasculares, cáncer, infecciones, artrosis etc éstos se acortan.

En este estudio realizado en colaboración entre científicos y meditadores se pudo comprobar como 30 participantes sometidos a un retiro de meditación durante un periodo de 3 meses, aumentaron significativamente la actividad de la telomerasa. Cabe destacar una segunda conclusión interesante de este estudio: aquellos que desarrollaron un propósito para su vida, con objetivos claros, tuvieron un incremento aún mayor en la longitud de los telómeros.

No es ningún secreto que uno de los grandes beneficios de la meditación es que aporta sentido a la vida y hace que aumente la capacidad de atención y focalización, ayudando a centrarnos en lo que realmente queremos y encaminarnos de una forma efectiva en su consecución.

Una aún más reveladora evidencia ha sido desvelada por un grupo de investigadores del Massachusetts General Hospital y del Harvard Medical Center, que estudió también la longitud de los telómeros en personas que practicaron la meditación diaria con mantras durante 12 minutos al día, comparadas con un grupo que se limitó a escuchar música relajante durante también 12 minutos. Sólo el grupo de meditación demostró mejoras significativas en la actividad de la telomerasa, después de sólo 8 semanas.

El último resultado a favor de la meditación lo ha aportado la psicóloga Elissa Epel, de la Universidad de California, dentro del proyecto Shamatha: la actividad de la telomerasa es mayor en las personas que meditan de forma regular. Esta práctica contribuye a estabilizar los telómeros y por tanto a padecer menos enfermedades y una mayor longevidad celular. Las más recientes investigaciones científicas de universidades americanas han demostrado que la meditación aumenta un 40% la enzima telomerasa.

Ahora ya sabemos científicamente que la meditación no sólo nos permite vivir mejor, sino durante más tiempo. Todos estos estudios demuestran que el bienestar producido por una rutina de meditación rejuvenece las células, lo que confirma eso que siempre hemos podido apreciar: una persona feliz y equilibrada, luce más joven.

 

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